domingo, 10 de julio de 2011

Política/Sobre una revolución inconclusa: del peronismo clásico al Kirchnerismo de hoy

07 julio 2011

Sobre una revolución inconclusa: del peronismo clásico al Kirchenerismo de hoy

Por Rubén A. Liggera
(
para La Tecl@ Eñe)



“Venceremos en un año o venceremos en diez, pero venceremos”
Cnel. Juan Domingo Perón, 10 de Octubre de 1945

“Formo parte de una generación diezmada, castigada con dolorosas ausencias; me sumé a las luchas políticas creyendo en valores y convicciones a las que no pienso dejar en la puerta de entrada de la Casa Rosada”
Pte. Néstor C. Kirchner, 25 de Mayo de 2003




Ilustración: Schiefelbein Ignacio

Existen varias “periodizaciones “del peronismo. Ricardo Sidicaro (2005) desarrolla tres peronismos y Alejandro Horowicz (1983), describe cuatro etapas en la historia peronista. Desde el punto de vista de la comprensión y pedagogía de los movimientos sociales resultan muy útiles. Lo cierto es que podemos tomar algunos momentos significativos del peronismo desde su creación a los inquietantes días que nos tocan vivir, para la narración de los últimos setenta años de nuestra historia y además, si fuera posible, realizar alguna prospección hacia el futuro.
El peronismo “clásico” (1945-1955) es considerado el hecho histórico más transformador y trascendente del siglo pasado.
A grandes rasgos significó desde el punto de vista político la participación activa de las clases populares en los ámbitos de decisión estatal; en lo social, la dignificación de los trabajadores y de la mujer y en lo económico consumo interno y desarrollo industrial por sustitución de importaciones. La cultura popular alcanzó su máximo esplendor en el modelo nacional de bienestar.
Fue una década valiosa en todo sentido. Tanto es así, que aún hoy, a pesar de los variados intentos de negación, olvido y destrucción, -con el decreto 4161 incluido- la doctrina permanece en la memoria popular dando muestras de vitalidad y en permanente transformación.
Pero esa revolución original y pacífica, previsiblemente, generó enconos, malestar, rechazo y violencia en los detentadores del poder tradicional en Argentina. La autodenominada “Revolución Libertadora” puede considerarse una contrarrevolución en todo sentido, llena de odio y revancha. Interrumpió un proceso de liberación popular y generó una represión violentísima del Estado contra los leales a Perón, que como sabemos, será la simiente de los años amargos que vendrán más adelante.
Con avances y retrocesos, contradicciones, defecciones, actos heroicos y traiciones varias, el “kirchnerismo” o peronismo kirchnerista o peronismo “ampliado” de corte transversal, si acaso fuera viable, nos ofrece aún hoy la posibilidad de completar el largo período histórico que nació en 1945.
Sobre la resistencia de “tiza y carbón” después del ´55 se construyó un relato épico del amplio rechazo del pueblo peronista a los vejámenes, persecuciones y crímenes de los “libertadores”(o también considerados con justicia “fusiladores”). Con el líder en el exilio y Evita sepultada en algún lugar ignoto se forjó una identidad de lucha y solidaridad, especialmente desde la clase obrera y jóvenes que habían gozado de las bondades del régimen.
El “pacto” del ´58 quizás pudo haber sido una nueva etapa para el peronismo; superadora de antinomias y continuadora del proceso industrialista del primer peronismo fue incomprendido por muchos dirigentes-incluso Perón-y finalmente, constituyó una nueva frustración para las aspiraciones de paz y trabajo para las masas populares. Un nuevo golpe liberal (o “gorila”) en 1962 no hizo más que retrotraernos a una añorada cultura litoral portuaria y colonizada. Para decirlo literalmente: “dependiente” y esto concebido en todos los aspectos, desde lo económico a lo ideológico. Bastaría releer la siempre vigente obra de Arturo Jauretche para entender de qué hablamos cuando decimos “colonización pedagógica”, “medio pelo” y demás “zonceras “criollas.
¿Era posible pensar un peronismo sin Perón? Una corriente “neoperonista” hacia los ´60 fue una tentación para algunos sindicalistas y ex funcionarios (el “Lobo” Vandor, Bramuglia, los Sapag). Aunque Perón tenía su poder intacto y le costó poco recobrar un liderazgo puesto en duda.
Las denominadas”formaciones especiales” –FAR, FAP, Montoneros-integrada en su mayoría por jóvenes universitarios de clase media jaquearon a los militares usurpadores del poder (“Revolución Argentina”, 1966-1973); el “Cordobazo” y otros levantamientos populares demostraron que la alianza entre trabajadores y estudiantes era posible.
“Cámpora al Gobierno, Perón al poder” fue mucho más que un eslogan de campaña. Ante la proscripción del líder, fue la fórmula que expresó en las urnas la recuperación del poder popular. La “primavera camporista” fue un sueño fugaz. Luego de los disturbios de Ezeiza el 20 de junio de 1973, Cámpora debió renunciar y convocar a nuevas elecciones. Perón, ya viejo y enfermo es acompañado por su mujer, Isabel Martínez. Pero el General ya no era el mismo-o no podía lo mismo-e Isabel no era Evita. Perón no sería socialista una vez llegado a la tercera presidencia. La “juventud maravillosa” se atrevió a cuestionar el poder del Jefe, pero también, equivocó la táctica y la estrategia. Además de enfrentarlo abiertamente se decidió por la lógica militarista. Y el anciano general, iracundo, los expulsa del movimiento y consiente que se los reprima ilegalmente al haber optado por el modelo “justicialista” (ni yanquis ni marxistas); aunque la derecha haya tenido vía libre para sus gravísimas tropelías. El accionar paraestatal de la AAA fue un”ensayo general para la muerte”, como diría el cantautor catalán. El asesinato político, el terror, el exilio, la desaparición forzada de personas se multiplicarán luego con el terrorismo de estado ejercido por las juntas militares entre el ´76 y el ´83. Otra vez el peronismo fue sujeto de represión y violencia extrema. Pero luego de un nuevo fracaso cívico-militar, en 1983 el peronismo no pudo recuperar el gobierno. Sin embargo, la experiencia alfonsinista con sus políticas antipopulares (Plan Austral, Plan Primavera, Ley Mucci, etc.), dejó el camino expedito para que nuevamente el peronismo se impusiera en las urnas. Con una novedad, Carlos Menem, abandonó sus promesas de “salariazo y revolución productiva” y abrazó los postulados neoliberales del “Consenso de Washington”.
La década menemista significó un retroceso fenomenal en lo económico, social y cultural. No se conoce nada igual. Para muchos de nosotros era impensable que se destruyera el aparato productivo, se excluyera a millones de personas y se las condenara al hambre y a la humillación de la desocupación; la deuda externa continuó siendo una bola de nieve; la banalidad de la cultura y la farandulización de la política fueron la máxima demostración de nuestra desintegración social. Ya nada sería igual. Cabe preguntarse a los propósitos de esta nota: ¿Puede considerarse al menemismo como una expresión del peronismo? Sin dudas que no, pero en lo formal conservó el aparato partidario y aunque resulte increíble, se adaptó a los nuevos tiempos de la globalización y se embanderó con las ideas de sus enemigos de antaño. Argentina era una fiesta. Pero quienes se consideraban peronistas de Perón y Evita, depositarios de la fe, la mística y el credo, buscaron otros rumbos. El Polo Social, el MTA, el CTA, movimientos sociales de desocupados, etc. Otra vez el peronismo dividido y en colisión.
Vedada la posibilidad de Menem de presentarse para un nuevo período, el poder se las ingenió para mantenerse en el trono. Sin embargo le duraría poco. Con los mismos principios económicos, la experiencia de la Alianza tocó fondo. La ineptitud de De la Rúa y la obstinación de Cavallo hicieron estallar de ira a las masas populares. Y la respuesta fue la represión. Más de treinta muertos fue el saldo de la impotencia del gobierno.”¡Que se vayan todos!” es la consigna de la anti política, amplificada por los grandes medios.
Y a remarla otra vez. Luego del breve período duhaldista llegamos a las elecciones del 2003. Un ignoto candidato venido del sur con apenas el 22 % de los votos y ante la defección de su rival, accede al poder. Y pronto mostrará sus cartas.
Todos conocen cómo el Presidente Kirchner pudo realizar algunas transformaciones importantes en lo económico y social que fueron continuadas por su esposa, Cristina Fernández. También cómo luego de la asonada agraria de 2008 polarizaron el espectro político poniendo todo blanco sobre negro. Cómo fueron construyendo poder con sobrevivientes “setentistas”, girones del PJ, movimientos sociales, organizaciones de derechos humanos y parcialidades de otros partidos políticos (Humanistas, socialistas, los llamados “radicales K”) Y a medida de fueron avanzando en sus reformas, fueron logrando adhesiones de gran parte de la ciudadanía considerada a sí misma como “independiente”. Esa necesaria alianza estratégica -como en la etapa fundacional- es con el movimiento obrero organizado, cada vez más poderoso debido a la reindustrialización del país. Sobre un molde neodesarrollista, nacional y popular, se retoman las banderas del ´45: independencia económica, soberanía política y justicia social. Y en el nuevo siglo, con respeto irrestricto por los derechos humanos y las libertades individuales.
Luego del intento transversal, Kirchner vuelve sobre el “aparato” duhaldista, controlado por su antiguo mentor. El peligro era convertirse en otro Duhalde- le dice José pablo Feinmann al presidente, y éste le contesta:”…pero si no le saco el aparato, él me va a sacar a patadas en el culo de todas partes. Hasta de la presidencia.”(El Flaco. Conversaciones irreverentes con Néstor Kirchner, 2011, pág.12) La cuestión era lograr y conservar poder, de lo contrario, convalidaría la teoría del “chirolismo”kirchnerista.
Hoy el peronismo se encuentra inmerso en un nuevo debate interno entre una derecha conservadora y el peronismo kirchenerista y sus aliados. Un populismo progresista afín a la tradición movimientista, multisectorial y policlasista bajo el liderazgo inicial de Néstor Kirchner y ahora continuado por su esposa, la Presidente Cristina Fernández, ya en busca de su reelección.
Disputa apasionante, por cierto. Pacífica, por suerte. Pero quien logre imponerse ideológicamente avanzará o retrocederá el proceso histórico. Así de simple. O un futuro con enormes posibilidades de cambio o la restauración conservadora.
Igual que hace más de medio siglo. La opción es nuestra: retardar o consumar una revolución inconclusa.
No importa cuánto tiempo emplearemos, pero, cuanto menos, mucho mejor.

sábado, 30 de abril de 2011

EL FEO EL SUCIO EL MALO


EL FEO EL SUCIO EL MALO

El poder, la política y los medios

Especial para La Tecla Eñe

Por Rubén Américo Liggera*



“Hoy, un país pertenece a quien controla los medios de comunicación”

Umberto Eco, 1987


¿Quién no recuerda con regocijo la genial película de 1976, Brutti, sporchi e cattivi, con guión y dirección de Ettore Scola? Quizá la obra cumbre de un “neorrealismo italiano” ya próximo a su declinación por estar entrándose en otro contexto histórico y social que lo privaba de su sentido original en aquella Italia de posguerra.

Lo cierto es que hemos recurrido en varias oportunidades al film para ocuparnos, mucho después, de nuestra disparatada y tragicómica propia realidad de lejano país sudamericano.

Feos, sucios y malos son para el poder concentrado y hegemónico todos aquellos que han osado alguna vez cuestionarlo. Y mucho peor, si tuvieran la valentía de disputarlo.

Y la respuesta no se hizo esperar. Contra ellos desarrajaron todas las municiones de alto calibre disponibles. Mediante operaciones mediáticas y campañas sucias trataron de desprestigiarlos, enlodarlos, sepultarlos socialmente. Y en gran medida lo lograron. Más adelante veremos por qué han fracasado.

Nada mejor que la prensa canalla y sus febriles escribas para instalar una agenda política contraria a los intereses populares y favorable a la conservación del poder. Porque de eso se trata. De intereses políticos y económicos amenazados seriamente por un gobierno de signo nacional y popular.

Auque ya no resulte una novedad, volvemos a preguntarlos: ¿a qué le teme el poder tradicional y sus adláteres en Argentina? Y nos volvemos a responder como en notas anteriores: a perder sus cuantiosos privilegios de años, concedidos por la violencia de la espada, la corruptela institucional o la gracia divina. Lo cierto es que temen-y con fundamento-que de continuar por el camino que abrió tozudamente el ex Presidente Néstor Kirchner y su esposa, la actual presidente de la Nación, habrá más y mejor democracia, con más medidas que sigan beneficiando a las mayorías, a los industriales nacionales, a los pequeños y medianos productores, a los trabajadores.

Reindustrialización, energía barata y diversificada, más empleo registrado, menos desocupados, condena al “trabajo esclavo” y trata de personas en todas sus formas, mayor distribución de la riqueza, participación de los trabajadores en las ganancias, ampliación de la Asignación Universal por Hijo, otra Ley de Entidades Financieras, Ley Penal Tributaria para controlar la evasión, nuevo Estatuto del peón, recreación de una Junta Nacional de Granos, más inversión en salud y educación, seguridad con responsabilidad, etc., etc., etc., son, entre otras, cuestiones aún pendientes.

Por lo tanto, quienes de alguna manera trabajaron o trabajan para cambiar las relaciones de poder en nuestro país serán convertidos en personas repelentes, nefastas, inescrupulosas. Ejemplares paradigmáticos de la fealdad, la mugre y la maldad terrenales.

¿Y quiénes son el feo, el sucio y el malo más demonizados de los últimos tiempos? Apunten, listos,..¡fuego!

Comencemos por el feo: Néstor Carlos Kirchner, un plebeyo loco pero simpático, desacartonado y entrador, que de pronto, cuando vieron qué onda, se convirtió en un adefesio insoportable. ¿Por qué? Porque se jugó por sus convicciones: por la memoria y la justicia, por los derechos de los trabajadores, por paritarias libres, por el crecimiento económico, por la protección industrial, por la inclusión social, por la estatización de las AFJP, por la extensión de los derechos previsionales, por aumentos a los jubilados, por el financiamiento educativo de más del 6% del PBI, por la educación técnica, por el desendeudamiento externo, por la integración latinoamericana, por sepultura definitiva del ALCA, por rechazar las políticas del FMI que aconsejaban ajuste perpetuo y creciente endeudamiento. En fin, porque cambió radicalmente el paradigma neoliberal de los noventa. Demasiado mucho en tan poco tiempo para la patria sojera, los intereses portuarios y la voracidad financiera.

Y aunque Cristina no es para nada fea-tal vez por eso mismo- hicieron lo imposible para que lo pareciera. Por suerte no lo consiguieron. Aunque el patriciado vacuno haya contado con la traición imperdonable del hoy devaluado vicepresidente, el inefable Cleto Cobos, por esos días casi un héroe nacional para Clarín, La Nación y

Perfil.

Luego de su imprevisto fallecimiento el pueblo lo lloró intensamente, con dolor verdadero. De pronto los jóvenes se manifestaron y volvieron a creer en la política como la única herramienta para lograr una revolución pacífica. La oposición quedó descolocada, sin brújula ni destino. El embuste quedó al descubierto. El costo fue altísimo pero ya no les resultaría tan cómodo imponer un único relato. El flaco, el bizcocho, el pingüino, escribió con su propia muerte la otra historia: la titánica epopeya de las clases populares luchando de manera desigual contra la indignidad y la injusticia impuesta a sangre y fuego por los poderosos.

¿Y el sucio? ¡Ah, el más sucio de todos encima es negro! Y además, detenta buena porción de poder, el que le delegaron los trabajadores. Por eso mismo, hoy por hoy, Hugo Moyano es el blanco móvil preferido de los oligopolios mediáticos.

“Los trabajadores queremos llegar al poder. Y eso es lo que a muchos les molesta”, dijo desafiante. ¿Y cuál es el problema? ¿Por qué razón los trabajadores no pueden participar en los ámbitos decisorios de la política nacional? En la superficie, prejuicios racistas que dan por tierra con derechos consagrados por nuestra Constitución. En el fondo, la detentación del poder y sus consecuencias.

Al contrario, hoy resulta casi necesario para garantizar la continuidad de un modelo exitoso que beneficia a los trabajadores. Lula –tan elogiado por nuestros periodistas e intelectuales- es el mejor ejemplo de que un obrero metalúrgico pudo gobernar al país más grande y poblado de América Latina.

¿O acaso después de la rebelión vacuna las entidades patronales no insertaron en las listas de legisladores de distintos partidos a los llamados “agrodiputados”? Un objetivo que aún no han abandonado, según lo manifiestan en todas las tribunas y cámaras que se les ofrezcan. Que hayan obtenido algunos resultados importantes en la coyuntura de 2009 es un dato de la realidad y que hayan sido luego inoperantes en el Congreso por sus propias carencias es otra historia.

De Moyano se festeja verter ríos de tinta para degradarlo, o larguísimos minutos radiales y televisivos para aterrorizar a una timorata clase media con el cuco. Pero recordemos que en pleno apogeo neoliberal fue el líder de un centenar de sindicatos nucleados en el MTA (Movimiento de Trabajadores Argentinos) que se opusieron a la conducción oficial de la CGT y por ende, a las políticas devastadoras del menemismo. Deberíamos estarle agradecidos.

Su poder inquieta, fastidia, pero es genuino, lo ganó en la calle, a la cabeza de sus compañeros. De más está que aclaremos que no todos los sindicalistas son iguales pero están dónde están por el voto de sus afiliados.

¿No llama la atención que diariamente reciba ataques y diatribas con tanta mala leche? ¿Por qué darían más de lo que el negro valdría? Mmmmmm…

¿Adivinen, por último, quién es el más malo de entre los malos? ¡Si! Señoras y señores: Guillermo Moreno, nuestro Secretario de Comercio Interior, “apretador oficial de los K”, según Perfil. "Un personaje siniestro”, dice la señora de la mañana.

¿Por qué será? Tal vez por su obstinada fiscalización en Papel Prensa como representante del Estado, por las licencias no automáticas a la importación de productos que nosotros fabricamos, por tratar de controlar precios, por desenmascarar a los “analistas privados” que meten miedo con los índices mensuales del IPC (Índice de Precios al Consumidor), por tratar de limitar la voracidad empresaria.

Tal vez no parezca un señor de buenos modales, pero la cosa no pasa por ahí. Que haya recurrido a calzar guantes de box y casco amarillo no fue más que una puesta en escena para simbolizar cómo debemos prepararnos para combatir al holding que produce el papel para diarios que se le antoja y lo vende como quiere y a quién le parece. ¡Viva la libertad de prensa!

Además de gracioso y llamativo, lo más razonable es pensar que algunas decisiones de Moreno meten el dedo donde no se debe, ¿y a quién le gusta visitar al proctólogo?

Hay otros ejemplares no tan feos, no tan mugrientos y no tan maléficos que también la ligan. De vez en cuando, pero los surten de lo lindo. Propongo a los amigos y lectores que elaboremos un ranking de contusos y lesionados del mes. Sería divertido.

Sin embargo, acordemos que el sumun de la fealdad, la suciedad y la maldad son los mencionados Néstor Kirchner, el Hugo y Guillermo Moreno o Moreno a secas.

Por suerte, luego de discutida y aprobada la Ley de Medios Audiovisuales, si bien la disputa es más encarnizada, más despiadada, más sangrienta, ahora es evidente; por suerte han surgido nuevas miradas, multiplicidad de voces y cantidad de medios para informar con la verdad, para opinar con argumentos sólidos y cierta coherencia.

Todos pueden pensar cómo quieran sin censura previa según sus propias ideologías, honremos la democracia, pero lo que resulta inadmisible hoy para la profesión periodística es la mentira, la manipulación, el ocultamiento y el odio militante disfrazado de un imposible “periodismo independiente”.

Comenzamos y terminamos con Eco: "La idea de que un día habrá que pedir a los estudiosos y educadores que abandonen los estudios de televisión o las redacciones de los periódicos para librar una guerrilla puerta a puerta, como probos de la recepción crítica puede asustar y parecer pura utopía. Pero si la Era de las Comunicaciones avanza en la dirección que hoy nos parece más probable [N de la R: atención que estamos a finales de los ochenta]

, ésta será la única salvación para los hombres libres. Hay que estudiar cuales pueden ser las formas de esta guerrilla cultural.

Probablemente, en la interrelación de los diversos medios de comunicación, podrá emplearse un medio para comunicar una serie de juicios sobre otro medio. Esto es lo que en cierta medida hace, por ejemplo, un periódico cuando critica una transmisión de televisión. Pero, ¿quién nos asegura que el artículo del periódico será leído del modo que deseamos? ¿Nos veremos obligados a recurrir a otro medio para enseñar a leer el periódico de manera consciente?”

Cada cual a su trinchera y ¡aguante 678!


miércoles, 2 de marzo de 2011

Informe Racismo y Xenofobia en Argentina/Racismo, Sociedad y Política en Argentina/Rubén Liggera

Racismo, Sociedad y Política en Argentina

Por Rubén Américo Liggera*
(para La Tecla Eñe)


Desde la invasión española en América el prejuicio racista tiene que ver con las relaciones de poder político y de control económico y social. Es decir que, desde el fondo mismo de la historia, en nuestra Argentina, hemos vivido períodos de violencia que fueron variando de forma y virulencia según las circunstancias.
Los hijos de la tierra fueron sometidos por la maquinaria bélica europea para efectivizar su insaciable rapiña en las minas de Potosí. Más al sur, la Ciudad de los Césares no fue más que un espejismo. Sin embargo, el criollo, descendiente de aquellos pueblos originarios hacia los días de la independencia no formaba parte de la gente “decente” o “vecinos” con capacidad de decisión. Pero como siempre el pueblo “quiere saber de qué se trata” se hizo presente en la plaza para presionar a los cabildantes.
Los esclavos traídos desde Africa por traficantes ingleses y portugueses hasta Colonia del Sacramento, a falta de explotaciones intensivas se transformaron por estas costas en diligentes sirvientes de la burguesía comercial rioplatense.
Indios, negros y criollos pobres en el Río de la Plata conformaron la escala social más baja de la sociedad. Y aunque la Asamblea del XIII había terminado con la esclavitud los afroamericanos continuaron siendo discriminados.
Políticamente, descendientes de estas clases sociales apoyaron luego la causa federal; ante participaron activamente en los ejércitos libertadores. Leales al “partido americano” vistieron la divisa punzó en las guerras civiles contra los representantes del “partido europeo”. La chusma iletrada, los gauchos, los indios, negros y mulatos advirtieron prontamente que Rosas y los caudillos provinciales eran los líderes populares que representaban sus intereses contra el centralismo porteño.
Desde 1820 a 1852 la taba cayó suerte y a veces culo para el paisanaje y sus conductores, pero el período rosista significó en los hechos el más alentador para las clases bajas. Civilización versus barbarie fue el denominador común de intensas y diversas maneras de enfrentamiento entre los defensores de un federalismo popular y un centralismo elitista.
Después de 1853, ya dictada la Constitución Nacional, las guerras intestinas continuarán hasta mucho después de la anexión de Buenos Aires a la Confederación Argentina. La llamada “organización nacional” se conquistará a sangre y fuego, porque para educados como Sarmiento la sangre de gaucho no valiera un pito…
“Gobernar es poblar” fue el lema generacional imaginado por Alberdi. La inmigración europea, entonces, irá conformando en el imaginario argentino aquello que dice que “descendemos de los barcos”. Acerca de este mito nacional del “crisol de razas” resulta muy esclarecedora la investigación de Ezequiel Adamovsky en Historia de la Clase Media Argentina. Apogeo y decadencia de una ilusión, 1919-2003 (Bs. As., 2009)
Adamovsky habla de un “ciudadano ideal” en estos términos: ”Todos estos mensajes/ culturales, implícitos y explícitos/ (…)realizaron verdaderas ´operaciones de clasificación´ que apuntaban a crear o reforzar jerarquías sociales y contrarrestar los vínculos de solidaridad que se estaban creando entre gente de diferente condición y los sueños de una vida nueva que a menudo los acompañaban. Parte de estos mensajes involucraron la creación y difusión de una imagen del argentino ´ideal´, un modelo de lo que cada uno debía ser y cómo debía comportarse. El ciudadano ´correcto´ era el que dedicaba sus mayores esfuerzos a su bienestar material y al progreso de su familia”…Era el que accedía a determinado nivel de consumo, era capaz de comportarse como alguien “civilizado”, participaba en política correctamente. En esta sociedad machista (otra forma de discriminación agregamos nosotros) la mujer ocupaba en este ideal un lugar secundario ocupándose del hogar. Y concluye este pasaje: ”Así, se nos hizo visible en varias ocasiones, que la norma del argentino ´ideal´ estaba modelada a partir de las características de los grupos sociales de cierta posición y de piel blanca, contraponiéndose implícitamente con la de los trabajadores manuales, los más pobres, los incultos´, los menos ´decentes´ y los de tez morena”(…)”Y ya que la Argentina era un país de inmigración y de cultura europea, los argentinos de verdad tenían (N de la R: subrayado del autor) que ser blancos”(pp.86-87)
Adamovsky nos irá mostrando en esta obra esclarecedora cómo el sistema educativo implementado por la Generación del ´80 trató de domesticar a las masas populares; cómo los medios contribuyeron a la conformación de una imagen del “deber ser” social de nuestra “clase media” que –por diversas razones- al fin y al cabo no sería más que una “identidad subjetiva”, asegura.


La irrupción del peronismo a mediados del siglo pasado ciertamente significó una fenomenal ruptura del orden social establecido por las clases dominantes. La chusma, la negrada, los cabecitas, los “grasas”, las mujeres se hicieron ahora visibles y “naide es más que ninguno”. Imperdonable. Perón y Evita, íconos del proyecto nacional y popular encarnado por el justicialismo a mediados del siglo pasado serán estigmatizados de mil maneras por el poder, ahora seriamente amenazado.
“Algo había sido violado. ´La chusma´, dijo para tranquilizarse….´hay que aplastarlo, aplastarlo´, dijo para tranquilizarse. ´La fuerza pública´, dijo, ´tenemos toda la fuerza pública y el ejército´, dijo para tranquilizarse. Sintió que odiaba. Y de pronto el señor Lanari supo que desde entonces jamás estaría seguro de nada. De nada”. Así culmina “Cabecita negra” (1961), ese cuento magistral de Germán Rozenmacher que mostró como ninguno qué significó para amplios sectores de clase media el ascenso de los trabajadores con el peronismo. Esa necesidad de diferenciarse de las masas populares más que nada por cierto nivel educativo, su origen europeo y el color de su piel. Porque desde el punto de vista económico no son más que “trabajadores de cuello blanco”, asalariados calificados, imitadores de hábitos y costumbres de las clases superiores. De allí esa compartida “identidad subjetiva” que mencionamos arriba citando la investigación de Adamovosky.
Y curiosamente, fue el peronismo quien permitió el ascenso social de estos grupos sociales aliados a los “demócratas” que luego retrotrajeron sus conquistas sociales a condiciones de décadas anteriores; pero además, en nombre de la “libertad” persiguieron, silenciaron, reprimieron y fusilaron a grandes mayorías del pueblo argentino. En fin, después de 1955 perdimos todos. Irremediablemente.
Pero no aprendimos de la experiencia histórica. Cada tanto reaparecen expresiones racistas y xenofóbicas.
La fiesta neoliberal de los ´90 produjo la más feroz recesión social de que se tenga memoria en Argentina. Miles y miles de excluidos y desocupados salieron a las calles para reclamar trabajo y dignidad. Organizaciones sociales y sindicales cortaron calles y rutas a lo largo y ancho del país. Los “piqueteros” son la cabal representación de una década de infamias y humillaciones para el pueblo trabajador. Hasta la clase media se sintió agredida al verse pauperizada y en vertiginoso descenso.
Hace pocos días-en un contexto muy diferente- los sucesos del Indoamericano y Albariños mostró hasta el paroxismo, debido a la multiplicación mediática, cuánto de discriminación y violencia anida en nuestra sociedad.
Leña, muerte a los villeros, que se vayan los perucas, bolitas y paragüas. Basta de mantener a esos vagos que no quieren trabajar, no fomentemos la vagancia. “¡Qué país generoso!”, le dice una mujer-maestra ella-a otra frunciendo la cara en la cola del cajero del banco. Compartían la fila con los negros, feos y sucios que esperaban cobrar la Asignación Universal. (Doy fe. Fui testigo involuntario esa violencia verbal, de ese acto despreciativo en boca de personas que para mejorar sus ingresos trabajan doble turno en las escuelas, según sus propios dichos y que no era mi intención escuchar)
“El desprecio por el cabecita negra, su rechazo por parte de la pequeña burguesía liberal y democrática, muestra hasta qué extremos el prejuicio impregna nuestras racionalizaciones. Reconocer en él, en el provinciano, al hijo del país, a una de nuestras partes, significa lisa y llanamente aceptar el viejo conflicto entre capital y provincia, entre unitarios y federales, entre ejército regular y montonera, entre gobierno patriarcal y gran puerto fenicio. Es algo que está más allá de las racionalizaciones del pequeño burgués, liberal y democrático, presionado por su realidad económica, por su desmesurado sueño de grandeza, por su deseo de ingresar, económica y espiritualmente, a la clase alta. Obsesionado por su status, por su apellido gringo, por su falta de tradición, se siente, en su rechazo al cabecita negra, aliado a los que mandan. Ellos y él, por fin, tienen algo en común. Sin embargo, esto no deja de ser una ilusión. Ser diferente, ser gente, ser bien, significa no tener nada en común con ese intruso, que nos recuerda un origen humilde, de trabajo, de pequeñas humillaciones cotidianas. En. esta fantasía, el pequeño burgués transfiere sus propias carencias al cabecita negra: el otro es el indolente, el ignorante, el poca cosa, el advenedizo. ´Ahora tendrán que trabajar´, dice en 1955, a la caída de Perón. ´Los negros volverán a la cocina´ hubiera dicho cien años antes, después de Caseros” (Ilustrativo y siempre vigente análisis de Pedro Orgambide, revista Extra, 1967)
Estas actitudes explican de alguna manera el apoyo que recibió el denominado ”campo” en su corcovo destituyente cuando el gobierno nacional osó meterle la mano en el bolsillo (el más sensible de los órganos del ser humano, claro)
Aceptémoslo. En Argentina existieron y existen actitudes racistas. Por acción u omisión. No importa. Pero vale la pena ponerlo en palabras. A modo de exorcismo o de reto intelectual.
Desde 2003 hasta ahora, impulsados por un modelo neodesarrollista con justicia social, se han vuelto a visibilizar los sumergidos de nuestra historia. Y eso otra vez molesta, genera rechazo, odio, resentimiento. Saca lo peor de nosotros. Se justifican ligeramente la represión y la violencia contra los negritos, los villeros, los inmigrantes, los homosexuales.
Pero el color de la piel, el género, la elección sexual, en última instancia esconden tensiones sociales que cuando encuentran situaciones favorables se patentizan. La política, no por casualidad, es el vehículo más apto para su injusta permanencia en el tiempo o su paulatina solución de acá en más.
Depende de qué partido tomemos.

* Poeta y periodista

domingo, 21 de noviembre de 2010

¡OID EL RUIDO DE ROTAS CADENAS!!!!!


"Quiero convocarlos a nuevas gestas. Tenemos que despojar nuestras cabezas de las cadenas culturales, que son más fuertes, más invisibles, más profundas, que los cañonazos de la flota extranjera”, dijo CFK en el acto conmemorativo de la batalla de la Vuelta de Obligado.
Sin duda, ningún Presidente hasta ahora nos había realizado semejante propuesta jaurechtiana. Las cadenas culturales son la clave de nuestra dependencia. Así lo nos lo enseñó don Arturo sobre todo en su célebre Manual y en la decripción del Medio Pelo. Un entramado de supuesto y creencias que nos confinó, nos desgradó y nos humilló durante décadas. En el mismo sentido, el anterior discurso presidencial en la UIA. Un verdadero decálogo sobre lo que podemos y debemos hacer para lograr un desarrollo económico propio con justicia social e inclusión.
Por mirar las luces europeas extraviamos el camino. Tuvimos algunos destellos, mínimos, pero con eso nos alcanza para saber que podemos recomponer el proyecto inconcluso. De la barbarie americana abrevaremos dignidad y autoestima, elementos necesarios para ser nosotros mismos.
Hay otra Historia. Por algo La Nación, heredera ideológica del gran falsificador no editó una línea, ni una, acerca del acto conmemorativo sobre las márgenes del Paraná. Todo un gesto también.
Porque esta es la otra historia, la sepultada deliberadamente por quienes ostentaron los beneficios de la granja del mundo; la de las gestas heroicas de un pueblo que nunca estuvo dispuesto a la sujeción económica y política.
Es la hora de la resignificación de una épica. A continuarla estamos convocados los argentinos.

viernes, 12 de noviembre de 2010

MEMORIA, VERDAD, JUSTICIA....

Política y Sociedad/Sobre la inperfecta justicia de los humanos/Liggera Rubén

Sobre la imperfecta justicia de los humanos

Especial para La Tecla Eñe
Por Rubén Américo Liggera(*)

Ilustración: Ernesto Pereyra
“Estarás condenado a recordar para humillar al olvido –me dijo también –.
Siempre recordarás. Siempre.
Y no perdonarás.
Nunca.
No, no negarás, no olvidarás, no eludirás el mandato irremediable
de la memoria.
No podrás –dijo la amada.”

Rubén Liggera,“Libro de finisterra”, Cenizas de Alejandría, 2008


Para bien o para mal, el pasado reciente es una herida abierta. Una herida que no sana. Un herida que palpita y duele. Han pasado treinta y cuatro años desde el siniestro golpe cívico militar del ´76 y sin embargo, sus consecuencias perduran.
Y más aún ahora, cuando por fin, los juicios a los represores y asesinos vuelven a instalar el tema de la tortura, el crimen, la desaparición de personas y el robo de bebés.
Sin dudas que no es grato revivir tamañas atrocidades. Mejor sería olvidar. Aunque, ¿es posible el olvido? ¿es posible apagar la luz, darse vuelta y dormir? ¿Es justo que los genocidas anden por la calle libremente como apacibles abuelitos sin haber respondido por sus actos del pasado? ¿Es razonable que madres y abuelas continúen buscando a sus seres queridos?
Resulta un argumento falaz sostener que mejor es mirar hacia adelante. Porque cabe preguntarse, ¿es posible construir futuro sobre crímenes impunes?
Es justo y necesario que el pasado esté presente para juzgarlo críticamente; para no repetirlo; para saldar las deudas; para obtener justicia. Simplemente eso: justicia. Y también la consabida reparación.
Los derechos humanos que a diario son violados son una realidad indignante, pero esto no justifica ni autoriza a nadie a pretender un manto de olvido sobre hechos que aún no fueron castigados. Trabajemos arduamente por el trabajo, la seguridad social y el bienestar de aquellos que aún pujan por pertenecer. Curiosamente, esta inmensa cantidad de argentinos son los mismos que desde 1976 hasta el 2001 fueron excluidos por quienes instalaron a sangre y fuego un modelo económico y social que dio por tierra con el estado benefactor. Y de tanto en tanto, reaparecen en los medios de comunicación para demonizar al pasado sin hacerse cargo de nada.
¿Quién sería capaz de sacar algún rédito político al impulsar los juicios o al investigar las atrocidades de esa época? Solamente un mal nacido, un ruin, un inmoral.
Por estos días hemos escuchado muchas veces hablar de “manipulación de la Historia” ¿A qué se estarán refiriendo? ¿A que acaso quienes testifican ante la justicia estarán mintiendo o tergiversando los hechos? ¿O se referirán a que las organizaciones de derechos humanos y el gobierno actual –según ellos- estén revisando a la Historia con un “solo ojo”? Quienes sostienen la teoría de los “dos demonios” sólo buscan morigerar los efectos de la violencia estatal con el espejo de la violencia de los grupos armados. Nada más inexacto y desproporcionado. Porque el inmenso poder del Estado sirvió para disciplinar a la sociedad a sangre y fuego, sin garantías individuales, sin juicios con el debido proceso; con el terror, el crimen, la persecución, el acoso, la mentira. Indiscriminadamente.
También es una falacia sostener que lo que se busca es venganza. Porque los damnificados han demostrado hasta el hartazgo su apego al estado de derecho. No hubo un solo caso de justicia por mano propia, aunque razones no hayan faltado. Madres, hijos y abuelas, con paciencia y tesón, recurrieron a la justicia. A pesar de la obediencia debida, el punto final y la amnistía. Soportaron estoicamente todas las contrariedades impuestas por gobernantes y funcionarios judiciales que fueron receptivos a la enorme presión de un ejército vencido, temeroso y en retirada. Y también, por supuesto, de la complicidad civil, algunos de cuyos sectores fueron los beneficiarios directos del accionar militar.
Pero hoy, cuentan con la voluntad del Estado para que la justicia sea una realidad. Tal vez por eso, se han multiplicado los juicios a los represores. Tal vez por eso, muchas víctimas y testigos se animan ahora a dar su testimonio.
Y aunque algunos juzgados no les impriman el ritmo esperado, tarde o temprano se hará justicia.
Es lo único que pretendemos.
Memoria, para tener siempre presente los crímenes de lesa humanidad ocurridos en nuestro país por el accionar del terrorismo de Estado.
Verdad, para que se conozca cómo fue que hubo campos de concentración, tortura, violaciones, robos, sustituciones de identidad, desapariciones. Para saber acerca de las actitudes del Poder Judicial, de los “periodistas independientes”, de los medios de comunicación, de los empresarios y banqueros que apoyaron al gobierno para obtener inmensas ganancias. Para tener siempre en cuenta a aquellos que padecieron el terror, la persecución, el miedo, la censura, el silencio, el exilio.
Justicia, para saldar las deudas con el pasado. De una vez y para siempre.
Y aún así, estaremos obligados a recordar. Invariablemente. Para no repetir los mismos errores. Para que los muertos duerman en paz.
Soy consciente de no haber dicho nada nuevo, de haber recurrido a lugares comunes, pero ¿se puede ser original ante la muerte? Desde Jorge Manrique hasta acá, fueron los grandes poetas quienes nos hicieron saber quiénes somos, de dónde venimos, hacia a dónde vamos. Podríamos decir que estamos ante una “justicia poética”; la que no tiene edad ni territorio. Bella y eterna. La misma que nos ha reconfortado el alma siempre que recurrimos a ella.
Alguien también podría agregar que existe una “justicia divina”. Tal vez. Puede ser. No estoy muy seguro.
De todas maneras, me conformo con la imperfecta “justicia humana” de aquí y ahora. Con la que sea capaz de poner las cosas en su lugar. Con la que logre por fin la reparación histórica que todos estamos esperando.

(*)Poeta sobreviviente.

jueves, 9 de septiembre de 2010

"COMBATIENDO AL CAPITAL"

“COMBATIENDO AL CAPITAL”
Peronismo, política y economía. El proyecto inconcluso.

Especial para La Tecl@ Eñe
Por Rubén Américo Liggera*

Ilustración: Daniel Santoro

Resulta interesante advertir de qué manera la experiencia propia nos permite comprender los hechos del pasado. En efecto, a más de medio siglo del advenimiento del peronismo, los sucesos políticos y económicos de estos últimos años nos muestran cabalmente cómo pudieron haber sido de potentes, transformadores y revulsivos para el status quo los gobiernos populares del Gral. Perón entre 1946 y 1955
Los grupos que vieron afectados sus intereses reaccionaron airadamente y no dudaron en recurrir a la violencia para derrocar a la “segunda tiranía”.
Luego de terminar la Segunda Guerra Mundial el mundo necesitaba alimentos de manera que, una vez más Argentina se vio favorecida-como ahora-, por un ciclo de alto valor internacional de las materias primas.
Sin embargo, desde 1943 gobernaban en el país militares nacionalistas y el entonces Coronel Juan Perón era parte del mismo. Bajo su dirección se crea el Consejo Nacional de Post Guerra, a cargo de José Figuerola. Allí se diseña la política económica del gobierno militar y resulta ser un antecedente inmediato del Primer Plan Quinquenal (1947-52)
En 1945, el pueblo trabajador rescata a su líder en los sucesos del 17 de octubre; en 1946-con la oposición de la Unión Democrática y el embajador Braden- la fórmula Perón-Quijano gana limpiamente las elecciones.
En ese contexto, el gobierno popular de Perón reivindica el papel del Estado y su directa intervención en su política económica.
El tratado Miranda-Eady (1946), el Pacto Andes (1948) y la misión Cereijo (1950) trataron de alguna manera de aliviar las consecuencias del bloqueo de divisas y el boicot norteamericano.
El Plan Quinquenal se proponía: expansión industrial, rescate de la deuda pública y privada, nacionalización de los servicios públicos, redistribución de la riqueza, obras públicas, crecimiento del mercado y el consumo interno, pero sobre todo, financiación para la expansión industrial a partir de las cuantiosas ganancias de ese entonces producidas, como dijimos, por términos de intercambio muy beneficiosos.
El presidente Perón expresó en el Congreso al presentar las funciones básicas del plan:”Sin bases económicas no puede existir bienestar social; es necesario crear esas bases económicas.(…)Debemos producir el doble de lo que estamos produciendo; debemos a ese doble multiplicar por cuatro, mediante una buena industrialización, es decir enriqueciendo la producción por la industria; distribuir equitativamente esa riqueza y aumentar el standard de vida de nuestras poblaciones hambrientas, que son la mitad del país; cerrar ese ciclo con una conveniente distribución y comercialización de esa riqueza; y cuando el ciclo, producción, industrialización, comercialización, consumo, se haya cerrado, no tendremos necesidad de mendigar mercados extranjeros, porque tendremos el mercado dentro del país(Aplausos prolongados)y habremos solucionado con ello una de las cuestiones más importantes, la estabilidad social, porque el hambre es muy mala consejera de las masas(…)La solución del problema argentino está en aumentar la producción…” insiste Perón. Y continúa desarrollando la idea: "…debemos ir pensando en organizar, que hasta ahora está totalmente desorganizada, lo que ha dado lugar a que hasta el presente el beneficio de esa riqueza haya ido a parar a mano de cuatro monopolios, mientras los argentinos no han podido disfrutar siquiera de un minuto de esa riqueza (Aplausos prolongados) Esa riqueza se ha perdido por falta de organización. Y ¿quién ha de organizar la riqueza? ¿Los monopolios? Se habla de economía dirigida. Y yo pregunto ¿dónde la economía es libre? Cuando no la dirige el Estado, la dirigen los monopolios (Aplausos) con la única diferencia de que el Estado lo puede hacer para repartir el beneficio de la riqueza entre los catorce millones de argentinos, mientras los monopolios lo hacen para ir engrosando los inmensos capitales de las casas matrices, allá lejos, en el extranjero (Aplausos prolongados)…” (Malgesini, Graciela y Álvarez, Norberto, El Estado y la economía, 1930-1955, II, Bs.As., 1983, pp.31-32)
Con respecto a la renta diferencial de la tierra, con las regulaciones del comercio exterior por medio del IAPI (Instituto Argentino para la promoción del Intercambio) se logra desacoplar el precio de comercialización interna de los valores internacionales con un precio sostén. Además, con la diferencia entre la compra a los productores y la venta internacional se financiaba la industrialización subsidiando la importación de bienes de capital. “La idea que subyacía en estas medidas probablemente haya sido que si se pagaban mejores precios a los agricultores, éstos no hubieran encauzado sus ahorros hacia el desarrollo del sector industrial, que era el objetivo de la política oficial. Por el contrario podía haberlo dispersado hacia empresas no productivas o especulativas en negocios inmobiliarios” (Di Tella, Guido y Zymelman, Manuel, “Las etapas del desarrollo económico argentino”, citado por Kandel Pablo, Claves de la economía argentina 1810-1983, Bs. As., 1983)
Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia…
La agresiva reacción de la patronal del campo ante la Resolución 125 en el 2008 que establecía retenciones a la producción agrícola puede explicarse por este antecedente de política económica implementada por un gobierno nacional y popular.
La llamada “Comisión de Enlace” (SRA, CRA, CARBAP y FAA), como la Sociedad Rural en los ´50, no pudo esta vez convocar a las Fuerzas Armadas para interrumpir un proceso democrático. Por suerte la realidad nacional e internacional cambió.
Pero un nuevo protagonista hizo su aparición: el monopolio mediático que con su inmenso poder puso en jaque al gobierno nacional. Distorsionando la realidad, ninguneando, evadiendo el análisis de la historia económica de la Argentina, con el apoyo de vastos sectores medios y paradójicamente de grupos de izquierda, jugaron sus cartas a la erosión del poder presidencial y a su eventual recambio. Todo dentro de las reglas de la democracia, claro.
Debemos reconocer que las retenciones son necesarias para financiar políticas de Estado pues, como dijera Perón, nadie puede garantizar, sino el propio Estado, la distribución equitativa de la riqueza. Además, es su función indelegable concebir y desplegar la estrategia del desarrollo nacional y la distribución equitativa de la riqueza.
El modelo agro exportador- como es sabido-no hizo de Argentina un gran país; el “granero del mundo” es el mito del Centenario creado por quienes se beneficiaron y sus lenguaraces.
Muy por el contrario, la enorme riqueza de las ventajas comparativas fue dilapidada alegremente y no contribuyó a la financiación de la industria nacional y al bienestar del pueblo.
Que en el siglo XXI se haya reinstalado la idea de que la producción primaria, basamento ideológico de la “patria sojera”, sea nuestro destino manifiesto es un verdadero despropósito.
La cuestión de fondo, la que nos convoca por estos días, es volver a discutir el “modelo de país”, como tantas otras veces en nuestro devenir histórico.
Sabemos también que la historia no se repite, otros son los personajes y otras las circunstancias, pero cuando se reincide en los errores, suele pagarse un alto costo.
Lo cierto es que de una adecuada integración de la economía argentina depende el futuro de las próximas generaciones.
Igual que en otras oportunidades, nos vemos polemizando con quienes pretenden restaurar un elemental sistema portuario de producción primaria de escaso valor agregado.
La anhelada Justicia Social será posible si acumulamos riqueza y si la distribuimos entre los trabajadores, si vamos en ayuda de los sectores más postergados.
Los estragos del neoliberalismo o del anti-proyecto de los ´90 [i] –igual que los producidos por el modelo conservador de principios del siglo XX - deberán ser reparados en el menor tiempo posible. Las necesidades no pueden esperar más. El rumbo definitivo de nuestra economía deberá ser consolidado con una propuesta económica de desarrollo industrial que ampare a los cuarenta millones de compatriotas.
Combatir al capital, como expresa el saber popular, es nada más ni nada menos que humanizarlo, ponerle nombres y rostros; hacer que valga la pena vivir en Argentina.
*Poeta

[i] Véase Poratti, Armando, “Anteproyecto de la sumisión incondicionada al norte imperial”, opuesto al Proyecto de la Justicia Social, 1945-1976, en Cirigliano Gustavo et.al. Proyecto Umbral. Resignificar el pasado para conquistar el futuro, Bs.As., 2009

viernes, 23 de julio de 2010

Las grietas y los miedos/ Rubén. A. Liggera

LAS GRIETAS Y LOS MIEDOS

Por Rubén Américo Liggera *

(Especial para La Tecla Eñe)
Ilustración: Omar Panosetti

Lo que se concibe como “la realidad”, no siempre es terso, suave, lisito. Muy por el contrario, suele mostrar protuberancias, asperezas, rayaduras. Y es precisamente por entre medio de esas oquedades que se filtran aguas agitadas y desechos cloacales.
Estas inesperadas suciedades perturban, producen molestias y dolores; inquietan, generan miedos. Malestares irracionales que ordenan o bien callar o bien reaccionar airadamente. Con flujos y reflujos, de vez en vez, según se cierren o abran inesperadas rendijas, sin darnos algún respiro o tiempo para pensar, la realidad se sacude el lomo y nos salpica la cara.
¿Quién nos mea y nos dice que está lloviendo? Sin caer en la tentación facilonga de las teorías conspirativas podemos afirmar-porque las evidencias son muchas-que los medios monopólicos y el poder concentrado, exasperados porque se cuestiona su inmenso poder, día a día inoculan veneno por esas hendiduras de la realidad.
Acorralados por el ímpetu político de las aspiraciones populares encarnadas en el actual gobierno nacional, cada mañana tratan de instalar la agenda del terror. (¡Ay, Arnaldo Pérez Manija!)
Ahora bien, por alguna razón o una sumatoria de factores coyunturales, en algún momento funcionó. Baste recordar la arremetida agromediática del 2008 abundantemente rociada por el virus de la Gripe A, las valijas diplomáticas y las elecciones del 28 de Junio.
Sin embargo, a poco de andar, se generaron los adecuados anticuerpos que nos permitieron limpiar con cierta rapidez el horizonte cultural, político y social que nos agobiaba. La Presidente de la Nación encolumnó detrás de su liderazgo a vastos sectores populares y además, hizo posible que se corriera el velo de la manipulación, el ninguneo, la mezquindad y la mentira.
La figura de las grietas la tomamos prestada. Es una de las tantas buenas ideas del filósofo y dirigente sindical Horacio Ghilini. En un artículo publicado en Realidad. La única verdad, editada por la Secretaría de Estadísticas, Registros y Defensa del Consumidor de la CGT, titulado precisamente “Están buscando la grieta”, desarrolla esta idea de la infiltración diaria con respecto a temas de la economía nacional. Lo expresa de esta manera: “Corriendo detrás de los hechos, la corporación mediática y la oposición política tradicional perdieron la batalla cultural de querer instalar la recesión. Pero entonces buscaron la grieta por el lado de la inflación: generar miedo con la espiral inflacionaria, el nuevo centro de escena”. Y culmina su razonamiento:” Pero la confrontación de los modelos persiste, ahora lo grupos concentrados y formadores de precios van a presionar con el desabastecimiento…tratan de que la grieta se produzca en el cuello de botella que dejó la desinversión empresaria y la mayor capacidad de compra de la población, especialmente en la cadena alimentaria”.
Nosotros nos hemos permitido extender la idea a otros campos. ¿Qué temas escupen a diestra y siniestra los medios monopólicos y sus satélites menores sobre el café con leche y las medias lunas por las mañanas?
Veamos que sucede en la cala de la “realidad virtual”. Tenemos por ejemplo la tan manoseada inseguridad. Asesinatos y violaciones en el gran Buenos Aires, puebladas en Bariloche, motochorros en la capital. El país se empapa de sangre. Ayer nomás en su editorial, el gran diario argentino admonitoriamente señala al gobierno que “es necesario implementar una estrategia de seguridad racional, orientada a la prevención del delito, tanto en el espacio público como en los centros de detención, abarcando la población marginal y combatiendo la reincidencia.” (“El Estado, ausente ante la inseguridad”, Clarín, 26.06.10) Pero el mismo día, en otro diario nos enteramos de que el 70% de la población carcelaria son procesados sin juicio ni sentencia firme, que aunque haya más presos la seguridad no mejora (H. Verbitsky, “Los treinta mil”, Página/12)
Pero el miedo a compartir la calle, por mucho que se esfuercen, fue desmentido por la alegría popular durante los festejos del Bicentenario o los triunfos de nuestra selección nacional de fútbol.
Con respecto a la inflación, además de cuestionar las mediciones oficiales del INDEC y de satanizar a Guillermo Moreno, pone en tela de juicio la eficacia de las discusiones paritarias o directamente las bondades del “modelo”. La economía real, sin embargo, nos muestra indicadores muy sólidos, difíciles de desmentir por “analistas privados”. ¡Ni qué hablar de la pobreza revisitada cada tanto, del tipo de cambio o del sainete veraniego con Martín Redrado como primer actor por el uso de reservas para pagar deuda externa!
A pesar de la crisis internacional, Argentina no ha perdido su rumbo económico y lentamente se van recuperando puestos de trabajo y poder adquisitivo.
La “violencia social” es considerada más bien una anomalía que como la necesaria movilización de los sectores sociales y sindicales en reclamo de derechos. Y aunque Doña Rosa exige represión nuestro gobierno no les va entregar un muerto tan fácilmente.
Los Derechos Humanos son bastardeados permanentemente. Se justifican la violencia de género, el gatillo fácil, la discriminación ideológica y social, nunca menguada en la Argentina.
El caso de los hermanos Noble Herrera afecta directamente a la dueña de Clarín. Cuenta además con el apoyo de ciertos periodistas, un par de divas o la corporación de medios casi en pleno. Por ejemplo, no nos sorprende para nada el editorial del diario de los Mitre con respecto a la candidatura de Abuelas al Premio Nóbel de la Paz. Descalifica la figura de Estela de Carlotto y su largo trabajo por recobrar la identidad de niños robados y el consiguiente castigo a los apropiadores. Dice La Nación, también ayer, 26 de Junio:” La postulación de la asociación Abuelas de Plaza de Mayo al Premio Nobel (SIC) de la Paz motiva algunas reflexiones sobre el apoyo explícito del Estado argentino y sus funcionarios a determinadas entidades que continúan manteniendo una visión sesgada respecto de la dolorosa década del 70”. Valora su militancia, pero (siempre hay un pero), “…algunas de las acciones que apuntan a aquel objetivo pueden colisionar con las libertades individuales de las personas cuando las supuestas víctimas son adultas y no desean conocer su origen. El caso de Marcela y Felipe Noble es una clara muestra del avasallamiento de los derechos humanos en nombre de los derechos humanos” En fin…justicia no es lo mismo que venganza ni resentimiento. Nosotros lo sabemos.
La sanción de la Ley de Servicios de Medios Audiovisuales y la presunción del origen espurio de las acciones de Papel Prensa los ha puestos nerviosos, en serio. Su entrada en vigencia, luego de los impedimentos judiciales demolidos por la Corte Suprema, hará realidad la multiplicación de medios y de fuentes de noticias, ¡aunque se queden sin trabajo los muchachos de 6 7 8! La “prensa independiente” no debería sentir miedo, mucho menos los periodistas, ya que en los últimos años la libertad de prensa ha sido respetada a rajatabla. (¿Desinformación?: la noticia de la abolición de la figura del desacato a una columna, al pie, en página 45 y par. Y no exageramos)
¡OH, la corrupción! Jaime, De Vido, Echegaray, Antonini Wilson han generado ríos de tinta. Pero la condena a todos aquellos que hayan violado la ley no la hará la prensa sino la Justicia. Y el funcionario deshonesto, además de ser separado de sus funciones, deberá cumplir su condena. ¿Cuál es el problema? Confiemos en la Justicia. Con eso basta.
En las relaciones exteriores nos alertan sobre el “aislamiento” del país. Según los medios monopólicos somos parias o leprosos internacionales. Nada más alejado de la verdad. No escuchar las recomendaciones de los organismos de crédito nos has llevado a recrear un círculo virtuoso que sólo nos resta profundizar. Ni hablemos de la hermandad latinoamericana o el respeto de los países poderosos. ¿Es que tanto añoran las relaciones carnales?
A los variados reclamos sectoriales, a las movilizaciones sociales, natural en cualquier sociedad democrática, ahora los llaman “crispación”.Pero, ¿quiénes viven alterados? ¿Quiénes mastican rabia? ¿Quiénes cierran los puños y amenazan? Solamente aquellos que ven afectados sus intereses; aquellos que no soportan la felicidad y la participación del pueblo en las decisiones de gobierno; aquellos que quieren para sí y sólo para sí, el usufructo del poder económico y político. Y para conservarlo no creen perder su honorabilidad si recurren a la violencia, el chantaje, la descalificación, el negociado o la vulgar mentira. La historia de la Argentina está preñada de hechos de este tipo.
Gracias Horacio por motivarnos a pensar que el detritus filtrado por las grietas de la realidad ya no nos hace mella. Porque por más que se esmeren no conseguirán amargarnos el día. No sentimos miedo; a pesar de desayunarnos con crímenes atroces, inestabilidad económica, inflación, caos, desocupación y pobreza, el deseado pánico social no nos paraliza. Porque sabemos que la “realidad” es así nomás: rica, compleja, contradictoria, cada vez somos más los que no pensamos en retroceder.
Lanzados hacia adelante vivimos esperanzados y seguimos imaginando el futuro