
24–M, MIÉRCOLES, EN LA PLATA
Debajo de la gran magnolia
florecida que perfuma
la tarde,
cuando el sol declina
ya su luz,
la muchachita rubia
y el muchacho
de camisa blanca
se besan
con los ojos cerrados.
Con los ojos cerrados
se besan
y dejan afuera del beso
y la tibieza de sus lenguas
al vendedor de pochoclos
y a las floristas.
Afuera dejan del amor
y sus urgencias
a los mandaderos,
a los oficinistas,
a las empleadas,
a las telefonistas,
que a esa hora
presurosos
cabizbajos
regresan a sus casas.
Afuera del beso
arriba
sobre sus cabezas ardidas
cuelgan muchos rostros
de otros jóvenes
–fotos de chicas y de chicos
con unos nombres
y unas fechas
y unas circunstancias –
que hoy serían casi viejos
como yo.
Afuera del beso.
Arriba
en el cordel
de farol a farol.
Rubén Américo Liggera, Cenizas de Alejandría, 2008
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